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El pasado 6 de octubre, las instalaciones de la Mancomunitat de l’Horta Sud acogieron la jornada informativa “El papel de las mujeres en el abastecimiento y consumo responsable de productos pesqueros y acuícolas”, organizada por FEDEPESCA en el marco del convenio de colaboración suscrito con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación 2025-2026.

Ante la gran acogida de esta Jornada y sus fructíferos resultados, desde FEDEPESCA hemos entrevistado a las participantes de lo que fue la pieza clave de la Jornada: una mesa redonda con mujeres, líderes y emprendedoras, del sector de las pescaderías tradicionales y la cadena de valor pesquera.

Asimismo, en esta mesa redonda tuvimos el placer de contar con dos expertas en igualdad y perspectiva de género. En esta ocasión, traemos la contribución de Amparo Aleixandre Puchades, Secretaria de la Cofradía de Pescadores de El Palmar. Amparo nos resaltó en su entrevista la singularidad de la pesca en este entorno, el papel de las mujeres y los retos de futuro del sector.

¡Os dejamos con la entrevista!


 

COFRADÍAS Y LONJAS: DOS REALIDADES DIFERENTES

Amparo, al igual que existe confusión entre armadora y pescadora, los ciudadanos confunden las cofradías con las lonjas. ¿Cuál es la diferencia?

Sí, es una confusión muy habitual. Una armadora es la persona propietaria de la embarcación, mientras que la pescadora es quien trabaja directamente en el mar o en la laguna.

En cuanto a las cofradías y las lonjas, tampoco son lo mismo: la lonja es el espacio físico donde se subasta y comercializa el pescado, y la cofradía es una entidad representativa, que defiende y gestiona los intereses de los pescadores y pescadoras.

En el caso de El Palmar, tenemos una particularidad: aquí no hacemos subasta, sino que trabajamos por contrato y precio de campaña.
Además, nuestra Comunidad de Pescadores tiene una estructura histórica y normativa propia, vinculada al régimen especial de aprovechamiento de la Albufera, lo que nos da un carácter muy singular.

 

UNA PESCA CON IDENTIDAD Y RESPETO POR LA LAGUNA

Cuéntanos, ¿por qué es especial la pesca en la Albufera? ¿Qué especies pescáis? ¿Consideras vuestra pesca responsable?

La pesca en la Albufera es especial por muchas razones. No solo porque se trata de una tradición que lleva siglos viva, sino porque forma parte de la identidad y la cultura de este entorno único. Aquí, la pesca no es solo un trabajo: es una forma de vida transmitida de generación en generación, profundamente ligada al respeto por la laguna y sus ciclos naturales.

En cuanto a las especies, pescamos sobre todo anguila, lubina, llisa (mújol) y algunas especies no autóctonas como el cangrejo azul. Cada una tiene su temporada y sus artes de pesca específicas, que se adaptan para no interferir en la sostenibilidad del recurso ni en el equilibrio del ecosistema.

Nuestra pesca es responsable, sin duda. Seguimos métodos tradicionales, sostenibles y regulados por la propia Comunidad de Pescadores, en coordinación con las autoridades del Parque Natural. Controlamos los cupos, en especies como la Llisa pescamos bajo demanda, si no hay pedido no salimos a pescar, conocemos las características de nuestro producto, y sabemos que la mejor etiqueta de presentación es su frescura. También somos muy respetuosos con los periodos de veda y las artes permitidas. Todo ello garantiza que podamos seguir viviendo de la Albufera sin dañarla, preservando su biodiversidad y su futuro.

En definitiva, pescar aquí no es solo obtener pescado: es cuidar un legado y mantener viva una relación respetuosa con la naturaleza.

Aquí capturamos sobre todo anguila, lubina, llisa, carpa, y también cangrejo azul, entre otras especies menores.

Yo diría que sí, es una pesca responsable, porque está directamente ligada al cuidado del lago. Si no cuidamos la Albufera, no hay futuro para nosotros. Realizamos trabajos con un gran valor ecosistémico, aunque muchas veces poco reconocido.

 

DEL LAGO A LAS PESCADERÍAS TRADICIONALES

¿Cómo llegan a las pescaderías tradicionales?

El pescado se recoge y se lleva a la lonja de El Palmar, donde el proceso es muy directo. La lonja o establecimiento de primera venta es el encargado de encajar, comprobar la calidad del producto, etiquetar y gestionar su trazabilidad.

En pocas horas, el producto pasa a las pescaderías tradicionales de València o a los restaurantes locales. Nuestros clientes valoran mucho que sea un producto fresco, de proximidad y con identidad.

 

MUJERES Y PESCA: UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN EN EL PALMAR

En El Palmar sabéis mucho sobre la lucha por la igualdad, pues estaba vetada para mujeres la pesca y pertenencia a la cofradía. ¿Cuéntanos cómo se consiguió erradicar esta discriminación?

Fue un proceso largo y no siempre fácil, especialmente en una población pequeña como El Palmar, donde cualquier cambio generaba un cierto conflicto social. Durante siglos, solo los hijos de pescadores podían dedicarse a la pesca, un derecho histórico ligado al arriendo de la Albufera (a la propiedad del lago, que era la Corona) y a la necesidad de limitar el recurso. Con el tiempo, esto se convirtió en una norma estatutaria para formar parte de la Comunidad, dejando a las mujeres excluidas, pues se consideraba que la pesca era ‘cosa de hombres’.
Sin embargo, el trabajo femenino siempre estuvo presente, aunque muchas veces invisibilizado. Las mujeres apoyaban en tierra, preparaban las redes y gestionaban la venta del pescado. Cada una, a su manera, fue reclamando el derecho a la igualdad: unas mediante la persistencia diaria, otras a través del diálogo o de la participación en la vida de la comunidad.

La presión social, los cambios legislativos y, sobre todo, la convicción de que las mujeres tenemos el mismo derecho que los hombres, fueron decisivos. Poco a poco, se modificaron los estatutos y se abrió la puerta a nuestra incorporación plena.

Hoy esa barrera está superada, hemos avanzado mucho y en definitiva creo que la entrada de mujeres está aportando mucho valor y talento al proyecto pesquero y sobre todo a la cultura y patrimonio pesquero. Pero podemos decir con orgullo que en El Palmar dimos un paso importante. Costó y costó restaurar la herida social, pero con el tiempo se ha ido fortaleciendo y hoy en día creo que podemos juntos lograr asegurar la permanencia de la pesca en nuestro territorio, ya que en ella se basa nuestra cultura e historia. Hemos sido capaces, con el tiempo, de asegurar que todas las voces tengan cabida.

 

EL PAPEL DE LAS MUJERES EN LAS COFRADÍAS

Como secretaria de una cofradía, ¿cuál es tu visión del papel de las mujeres en estas agrupaciones?

Mi visión es que las mujeres tenemos un papel fundamental en las cofradías, tanto en el presente como en el futuro. Durante mucho tiempo se nos relegó a un segundo plano, pero la realidad es que siempre hemos estado ahí, sosteniendo la actividad pesquera desde otras tareas invisibles.

Hoy, las mujeres aportamos una nueva mirada, más integradora y participativa. No solo contribuimos en la gestión y la organización, sino también en la toma de decisiones, la innovación y la comunicación con la sociedad. Nuestra presencia fortalece la cohesión del grupo y ayuda a que las cofradías evolucionen sin perder sus raíces.

Creo que la igualdad ya no es una reivindicación, sino una responsabilidad compartida. Si queremos que las cofradías sigan vivas y adaptadas a los tiempos, debemos asegurar que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de aportar su trabajo, su conocimiento y su compromiso con la Albufera en nuestro caso.

¡Muchas gracias, Amparo por tu implicación y colaboración en esta iniciativa para seguir mejorando e impulsando al sector en materia de igualdad y perspectiva de género, ¡así como para la puesta en valor de la labor de las mujeres del sector!

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